¿Sabes que tener dolor al amamantar a tu hijo no es normal? Aunque muchas madres lo sufrís en silencio pensando que es parte del proceso, no es normal tener grietas en el pezón, sentir más sensibilidad, notar que tu hijo muerde el pezón o sentir dolor en el pecho durante la lactancia materna. Tampoco es normal que el bebé esté todo el día pegado al pecho o que se duerma constantemente a mitad de la toma, haciendo que las tomas sean muy cortas y frecuentes.
Cuando la lactancia duele, es una señal clara de que algo no está funcionando bien. Puede deberse a tensiones acumuladas durante el parto que afectan la movilidad del bebé, a la presencia de un frenillo lingual corto o restrictivo, o simplemente a una postura incorrecta durante la toma.
Con una anamnesis inicial, una valoración completa de la estructura del bebé y de su frenillo lingual, y observando cómo coge el pecho, puedo ayudarte a identificar qué está provocando este malestar. Esta es una parte esencial de la asesoría de lactancia que ofrezco, donde abordamos cada caso de manera personalizada y respetuosa. A partir de aquí, trabajaremos juntas para encontrar una solución que te permita disfrutar de la lactancia con confianza y tranquilidad.
La lactancia materna puede no ser fácil al principio, pero no hace falta vivirla con dolor ni frustración. Es posible reconducir la situación y hacer que este momento sea realmente especial para ambos.
Estoy aquí para escucharte, acompañarte y darte las herramientas que necesitas para vivir la lactancia como lo que es: una experiencia única de conexión y amor.